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El Ego

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Cuando piensa o utilizas la palabra EGO, que es lo primero que se te viene a la mente, que es lo primero que piensas sobre esa definición, lo asocias con orgullo, alguien que se cree superior, una persona con un sentido de superioridad o tal vez alguna otra con un sentimiento de inferioridad, me gustaría que miráramos esta palabra desde otra perspectiva, quizás una más simplista, pero que para mi, nos puede servir para entender la importantísima función del ego en nuestras vidas.

Etimológicamente, "ego" es una palabra que proviene del latín y significa "yo". Para la psicología, el ego es una instancia psíquica mediante la cual una persona se reconoce como "yo" y empieza a ser consciente de su propia identidad. Tal vez has escuchado expresiones como “libérate de tu ego”, “domina tu ego”, “el ego es malo” y esto nos pone en una posición muy especial frente a esta realidad, el ego es “algo” fuera de nosotros, “algo que debemos manejar” que tal si te digo que el eso hace parte de ti mismo, que tiene una función especifica y que además es vital, necesaria para tu supervivencia física.

"Despójate del ego". "Deja tu ego a un lado. "eres egocéntrico". "El ego te pudo más". "Ya salió tu ego". Ēstas y tantas otras frases más están en boca de millones de personas. Desde una perspectiva negativa -sobre todo cuando se exacerba su potencia hacia el afuera-, las personas caen en un juego perverso y agotador para ellos y los demás: el conocido "Yo-yo". Para la psicología, el ego es una instancia psíquica mediante la cual una persona se reconoce como "yo" y empieza a ser consciente de su propia identidad. Esto significa que el ego es, en sí mismo, la parte central de la consciencia humana encargada de dar el sentido de "sí mismo". Y considero que es verdad, sin embargo creo que se le atribuye una función o acción que es la consciencia a la que le hace falta algo muy importante tomar la decisión de hacerlo, el ego no funciona todo el tiempo en conciencia por el contrario creo que vive en inconciencia aplicando su función primaria que es PROTEGERNOS DEL PELIGRO REAL E INMINENTE DE MUERTE.

Desde la perspectiva de la transformación humana, cuando el ego se manifiesta en forma constante, persistente y potente, se considera que el ego está exacerbado y que traspasa la frontera de lo lógico y aceptable para vivir como seres sociales;

Las manifestaciones desde el ego de una persona se traducen en acciones, actitudes y comportamientos; pensamientos, percepciones, recuerdos, ideas, emociones y  sentimientos conscientes. Todo esto en un mismo momento y en el mismo lugar, El cerebro.

Comprender mejor el ego.

En el mundo actual, nos referimos al ego cuando una persona manifiesta una mezcla de exceso de mirada puesta en sí misma exclusivamente, y lo denominamos egocéntrico, y lo acusamos de pérdida del reconocimiento y noción del otro, soberbia y actitudes deterministas que perjudican las relaciones y convierten a la convivencia en cualquier ámbito, prácticamente una misión imposible. Esto obedece a que la persona tiene dificultad para conectarse con los demás, partiendo de la base de que siempre tiene razón, y que todos los demás son los equivocados; o que él mismo ostenta una posición por encima del resto. De allí el nivel de conflictividad que genera el ego manifiesto en lo cotidiano. Nos encontramos diariamente con personas a las que consideramos como “creídos” quiero invitarlos a pensar si en alguna ocasión tu has sentido la necesidad de ponerse en un lugar común “yo soy así”, “yo hablo así”, “a mi me gusta así”, “así debería ser”, “ yo lo hago mejor que usted”, “yo soy mejor que usted”,  “ yo si puedo, yo si tengo, yo si soy”

Para el psicoanálisis freudiano, hay que considerar el yo y el ello. El ello está compuesto por los deseos y los impulsos. El superyó (superego), en cambio, está formado por la moral y las reglas que un sujeto respeta en la sociedad. El yo (ego), por último, es el equilibrio que permite que el hombre pueda satisfacer sus necesidades dentro de los parámetros sociales.

¿Cómo se forma el ego de una persona? Para la psicología, usualmente se constituye a partir de la percepción que otro tiene sobre mí; por lo general, empieza con la madre ni bien nacemos, ya que funciona como un espejo en el que nos reflejamos.

El problema aparece cuando esa etapa puede darse de una forma tal que es la propia persona que se convierte en objeto de su mismo deseo; y da lugar a las personalidades narcisistas -en vez de desear a otro, se desea a sí mismo; entonces, establece su particular forma de verse, en detrimento de los demás-. La mayoría de las personas narcisistas pierden dimensión de su yo; hay una distorsión, y por eso se desconsidera al otro. Es autorreferente todo el tiempo, y todo gira alrededor suyo, sin permitir que otros

entren en ese espacio. Sostener esto todo el tiempo agota a todos.

6 preguntas para entender mejor al ego

  1. ¿Se puede vivir sin ego? El ego da sentido de identidad; organiza las ideas, percepciones del mundo y las experiencias. Un ejemplo de esto es la frustración exacerbada cuando la persona ególatra no logra configurar una experiencia que deseaba.
  2. ¿Es malo el ego? Controlado y bien encauzado, balanceado, no es malo ni bueno en sí mismo. El límite está cuando empieza a producir sufrimiento.
  3. ¿La dinámica del ego es limitante? Sí. El ego es insaciable. Por eso las personas egocéntricas suelen esforzarse al máximo para llevarlos a que reaccionen; pero hay un punto en que acarrea "castigo o culpabilidad", según Freud.
  4. ¿Nos podemos despojar del ego? Es conveniente focalizar en una terapia que ayude a desmontar todo lo no conducente del ego, para vivir desde el disfrute, la alegría y la felicidad, que son dones innatos del ser humano.
  5. ¿Hay un ego visto desde la perspectiva espiritual? Sí. El ego espiritual es, básicamente, creer en que uno mismo está en posesión de una verdad absoluta y que no admite otros puntos de vista.
  6. ¿Se puede trabajar en aquietar el ego? ¡Claro que sí! Las búsquedas de caminos de autodesarrollo personal, la meditación y la quietud, el trabajo interior intenso o los distintos encuadres de la terapia conducen a un redescubrimiento del Ser (el Yo, el Ello y algo más ubicado en un plano superior de consciencia, cualquiera sea tu creencia).

Podemos decir que el ego sale a defendernos de diferentes manera a defentder lo que considera que es VERDAD Y REAL y que además considera que pone en peligro la estabilidad emocional, mental y física .

Alguno de las múltiples formas que tiene el ego de manifestarse de manera latente en la vida real y mas allá del pensamiento, la emoción y la reacciones neurobilogicas que podemos evidenciar .

Ego SABELOTODO. Es aquel ego que siempre cree tener la razón, le gusta dar consejos sobre todo, siempre contesta aunque no sepa, cree tener respuesta para todo, no se puede quedar callado.

Ego INSACIABLE. Es el ego “centro de mesa”, no le gusta pasar desapercibido, hace cualquier cosa para llamar la atención.

Ego INTERRUPTOR. Su necesidad de autorreferencia es tan fuerte que interrumpe permanentemente, nunca deja que los otros terminen de hablar.

Ego ENVIDIOSO. Es el que no soporta los triunfos y éxitos de otros. Degrada a los que cree que son mejores que él.

Ego PRESTIGIOSO. Es el ego que busca aplausos, reconocimiento y admiración en todo lo que hace. Siempre quiere ser el mejor. Frecuentemente les dice a los demás: "te lo advertí", "yo sabía", "te lo dije, pero tú nunca me escuchás", etc.

Ego JINETE. Se monta de lo que dicen otros. Se aprovecha de los datos de los demás para su propio beneficio. Saca partido de lo que otros dicen para estructurar sus propias intervenciones. Es copión y usurpador.

Ego SORDO. Nunca escucha, le gusta hablar sólo a él, habitualmente finge escuchar.

Ego MANIPULADOR. Es aquel ego astuto que siempre se las arregla, ya sea tergiversando, acomodando, engañando, mintiendo o justificando para que las cosas resulten siempre a su favor.

Ego ORGULLOSO. Es aquel ego competitivo, discutidor, que no le gusta perder.

Ego SILENCIOSO. Es aquel ego que calladamente tiene un discurso paralelo, es criticón, hipócrita y enjuiciador.



Ideas para empezar a aquietar tu ego

Escuchá antes de responder. Hacé el esfuerzo consciente.

Meditá todos los días. Empezá por 5 minutos, y aumentá hasta completar una buena dosis de silencio y quietud interior.

Evitá sacar conclusiones apresuradas.

Eliminá del vocabulario la palabra "yo" iniciando todas tus frases. Podés reemplazarla por otras expresiones para dar contexto cuando desees expresar tus ideas, por ejemplo: "desde mi perspectiva…", "quisiera aportar otro punto de vista", "una mirada diferente de este asunto es ".

Si estás sufriendo y pagás las consecuencias por tu ego desbocado, buscá ayuda profesional, siempre y cuando estés dispuesta a encarar este proceso en profundidad y contundencia: de lo contrario, no te funcionará. Será simple cosmética de tu personalidad que se niega a transformarse.

Recordá: nada hay de malo en amarse a uno mismo y ponerse en primer lugar; siempre que no seamos obtusos en ver la realidad, mirar alrededor y a los otros, y actuar como seres sociales que somos. Buscá equilibrar tu vida de formas saludables moldeando tus rasgos nocivos de personalidad. Así, en poco tiempo, empezarás a disfrutar de mayor libertad, autenticidad, flexibilidad ante las circunstancias cambiantes, confianza de verdad y mejores resultados en todos los aspectos de la vida.

Por Daniel Colombo,

https://www.clarin.com/entremujeres/bienestar/10-tipos-ego-forma-limitan_0_rkmOgg1Mf.html

El ego.

El famoso ego.

Se habla mucho de él, ¿verdad? Y normalmente no demasiado bien…

Que si es malo malísimo, que si es el origen de todos nuestros problemas, que si hay que borrarlo completamente de nuestras vidas…

Pobrecito, ¿no?

Hoy hablaremos de qué es el ego exactamente, y de qué hacer con él.

No se trata de eliminarlo. Para nada.

Podemos hacer algo muchísimo mejor que esto.

Qué Es el Ego

El primer paso para entender bien el ego es definirlo correctamente. Actualmente hay una pequeña confusión al respecto.

En general, y sobre todo en entornos de espiritualidad y crecimiento personal, usamos la palabra “ego” para referirnos a esa idea que tenemos en nuestra cabeza que nos dice que somos una determinada persona, con un determinado cuerpo y una determinada personalidad.

Es decir, normalmente usamos el término “ego” para referirnos al cuerpo y la personalidad.

Pero el ego no es exactamente esto. Es algo mucho más simple y sutil.

El ego es la idea que cada persona tiene de sí misma. Y esta idea no tiene porqué ser el cuerpo y la personalidad. Puede ser muchas otras cosas.

Si crees que eres una persona con unas determinadas características, tu ego será la imagen de esta persona; si crees que eres una parte de la naturaleza, tu ego será esa parte de la naturaleza; si crees que eres un foco de luz, tu ego será pura luz.

Tu ego es aquello que tú crees que eres.

Sea lo que sea.

¿Tenemos que Eliminar el Ego?

Actualmente, está muy extendida la idea de que el ego es algo “malo” que hay que eliminar. Esto viene del hecho de creer que el ego es nuestro cuerpo y nuestra personalidad.

Pero, como hemos visto, el ego no es el cuerpo y la personalidad. Es simplemente la idea que tenemos de nosotros mismos.

Y esto no tiene porqué ser negativo. Tener una idea de uno mismo no es negativo por definición.

Lo que es negativo es que esta idea sea limitada. Si yo creo que soy una persona concreta independiente de las demás, es muy fácil que en algún momento crea que tengo que luchar contra otras personas para defender mis intereses. Pero si yo creo que soy parte inseparable del Universo, y que mi papel es colaborar para que todo fluya con amor, entonces mi ego no es un problema en absoluto.

El problema no es tener ego. El problema es tener un ego limitado, y creer que somos una persona aislada independiente de nuestro entorno.

Y, por lo tanto, la solución no es eliminar el ego. La solución es ampliarlo.

Eliminar el ego significaría dejar de tener cualquier idea sobre nosotros mismos. Tengo mis dudas de si hacer algo así es posible sin dejar de existir (¿cómo dejar de tener una idea sobre uno mismo sin dejar de existir?). Pero, más importante que esto, es que el simple hecho de intentar eliminar el ego nos aleja del amor incondicional. Querer eliminar algo es lo contrario de amar.

Ampliar el ego, en cambio, significa no eliminarlo, sino transformarlo en algo mejor. Significa darnos cuenta de que somos algo mucho mayor que nuestro cuerpo y nuestra personalidad.

Ampliar el ego significa tomar conciencia de que estamos unidos a todo lo que existe, y que, cuando decimos la palabra “yo”, en realidad nos estamos refiriendo a todo el Universo.

Este es un proceso mucho más hermoso.

Y es el mejor camino para trascender los límites de nuestra vida actual.

Cómo Trascender los Límites de Tu Ego Actual

Es posible que la idea de ampliar el ego te resulte extraña. Estamos demasiado acostumbrados a verlo como algo malo.

Para entenderlo mejor, te propongo un pequeño experimento. Imagínate que eliges una persona al azar y le preguntas “¿tú quién eres?”

Lo más probable es que te responda “yo soy tal persona”, ¿verdad?

Ese es su ego. Es su idea de sí misma.

Pero ahora imagínate que le haces la misma pregunta a uno de los grandes maestros espirituales que han caminado por la Tierra. Lo miras a los ojos y le preguntas: ¿tú quién eres?

¿Qué crees que te responderá?

Con mucha probabilidad, te dirá algo así: “yo soy parte de todo lo que existe. Soy parte de las montañas, los ríos, el aire y el Sol. Soy también parte de ti, y tú eres parte de mí. Estoy en todo, y todo está en mí.”

¿Sabes lo que esto significa? Que también tenían ego. Los grandes maestros también tenían en su mente una idea sobre lo que ellos eran.

La diferencia es que, en su caso, esta idea era muy amplia. La idea de sí mismos lo abarcaba todo, porque se sentían unidos a todo.

Esto es lo que tenemos que hacer los demás para desarrollar nuestra luz al máximo.

No se trata de eliminar cualquier idea que haya en tu cabeza sobre lo que eres, sino ampliar esa idea para que abarque todo lo que existe.

Tener un ego así no es un problema. Al contario.

Es una bendición para todo el Universo.

  1. No te sientas ofendido.

La conducta de los demás no es razón para quedarte inmovilizado. Lo que te ofende solo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres. Es tu ego en plena acción, convenciéndote de que el mundo no debería ser como es.Pero puedes convertirte en degustador de la vida y corresponderte con el Espíritu Universal de la Creación. No puedes alcanzar la fuerza de la intención sintiéndote ofendido.Por supuesto, actúa para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificación masiva con el ego, pero vive en paz. Como nos recuerda A Course in Miracles [Curso de milagros]: La paz es de Dios; quienes formáis parte de Dios no estáis a gusto salvo en su paz». Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

  1. Libérate de la necesidad de ganar.

Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores.Empeñarte en ganar es un método infalible para evitar el contacto consciente con la intención. ¿Por qué? Porque en última instancia, es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú, y siempre volverás a sentirteinsignificante y despreciable. Tú no eres tus victorias. Puede que te guste la competición y que te diviertas en un mundo en el que ganar lo es todo, pero no tienes porqué estar allí con tus pensamientos. No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de energía. Lo más que puedes decir es que en determinado día rendiste a cierto nivel en comparación con el nivel de otras personas ese mismo día. Pero hoy es otro día, y hay que tener en cuenta otros competidores y otras circunstancias. Tú sigues siendo la presencia infinita en un cuerpo que un día será una década mayor. Olvídate de la necesidad de ganar, no aceptando que lo opuesto de ganar es perder. Ese es el miedo del ego. Si tu cuerpo no rinde para ganar ese día, sencillamente no importa, si no te identificas exclusivamente con tu ego. Adopta el papel de observador, mira y disfrútalo todo sin necesitar de ganar un trofeo. Vive en paz, correspóndete con la energía de la intención e, irónicamente, aunque apenas lo notes, en tu vida surgirán más victorias a medida que dejes de ir tras ellas.

  1. Libérate de la necesidad de tener razón.

El ego es fuente de conflictos y disensiones porque te empuja a hacer que los demás se equivoquen. Cuando eres hostil, te has desconectado de la fuerza de la intención. El Espíritu creativo es bondadoso, cariñoso y receptivo, y está libre de ira, resentimiento y amargura. Olvidarse de la necesidad de tener siempre razón en las discusiones y las relaciones es como decirle al ego: No soy tu esclavo. Quiero abrazar la bondad y rechazo tu necesidad de tener razón. Aún más; voy a ofrecerle a esta persona la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que tiene razón y darle las gracias por haberme encaminado hacia la verdad. Cuando te olvidas de la necesidad de tener razón puedes fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero ten en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto. He visto personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón. He visto como acababan relaciones maravillosas por la necesidad de ciertas personas de llevar siempre la razón. Te propongo que te olvides de esta necesidad impulsada por el ego parándote en medio de una discusión para preguntarte: ¿Qué quiero, ser feliz o tener razón? Cuando eliges el modo felizcariñoso y espiritual, se fortalece tu conexión con la intención. En última instancia, estos momentos expanden tu nueva conexión con la fuerza de la intención. La Fuente Universal empezará a colaborar contigo en la creación de la vida que la intención quiere que lleves.

  1. Libérate de la necesidad de ser superior.

La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento, con constante Conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta. Todos emanamos de la misma fuerza vital. Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino. Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los demás. No por viejo es menos cierto este dicho: “Todos somos iguales ante los ojosde Dios”. Olvídate de la necesidad de sentirte superior al ver a Dios revelándose en todos. No valores a los demás basándote en su aspecto, sus logros, posesiones y otros baremos impuestos por el ego. Cuando proyectas sentimientos de superioridad, eso es lo que te devuelven, y te lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad. Estos sentimientos se convierten en el vehículo que te aleja de la intención. A Course in Miracles habla de esa necesidad de ser especial y superior: El sentirse especial siempre establece comparaciones. Se produce por una carencia que se ve en el otro y que se mantiene buscando y no perdiendo de vista las carencias que puede percibir.

  1. Libérate de la necesidad de tener más.

El mantra del ego es más. Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Te verás luchando continuamente y eliminarás la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la has alcanzado, y es asunto tuyo decidir como utilizar el momento presente de tu vida. Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como si te llegara más de lo que deseas. Como estás desapegado de esa necesidad, te resulta más fácil transmitírselo a los demás, porque te das cuenta de lo poco que necesitas para sentirte satisfecho y en paz. La Fuente universal está satisfecha de si misma, en continua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas. Crea y se desliga. Cuando te desligas de la necesidad del ego de tener más, te unificas con la Fuente. Creas, atraes lo que deseas hacia ti y te desligas, sin exigir que se te presente nada más. Si valoras todo lo que surge, aprendes la gran lección que nos dio San Francisco de Asis: … es dar cuando recibimos. Al permitir que laabundancia fluya hasta ti y a través de ti, estableces correspondencia con la Fuente y aseguras que esa energía siga fluyendo.

  1. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros.

Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo. Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios. Dios es la Fuente de todos tus logros. Y ya oigo las protestas de tu ego, pero sigue sintonizado con esta idea. Todo emana de la Fuente. Tú y tuFuente sois uno y lo mismo. No eres ese cuerpo y sus logros. Eres el observador. Fijate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de la intención que te dio la existencia y de la que formas parte materializada. Cuanto menos necesites atribuirte el mérito de tus logros más conectado estarás con las siete caras de la intención, más libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con más frecuencia. Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo es cuando abandonas la paz y la gratitud de tu Fuente.

  1. Libérate de tu fama.

La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás y, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella. Si hablas con treinta personas, tendrás treinta famas distintas. Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aquí. Si te preocupas demasiado por como te van a percibir los demás, te habrás desconectadode la intención y permitido que te guíen las opiniones de los demás. Así funciona el ego. Es una ilusión que se alza entre ti y la Fuerza de la intención.
No hay nada que no puedas hacer, a menos que te desconectes de la fuerza y te convenzas de que tu meta consiste en demostrarles a los demás tu superioridad y autoridad y dediques tu energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los demás. Haz lo que haces según la orientación de tu vozinterior, siempre conectada con tu Fuente y agradecida a ella. Mantén tu propósito, deslígate de los resultados yacepta la responsabilidad de lo que reside en ti: tu carácter.Deja que otros discutan sobre tu fama; no tiene nada que ver contigo.

Autor: Wayne Dyer

  
Soy lo que tengo. Lo que poseo me define.

  Soy lo que hago. Lo que consigo me define.

  Soy lo que los demás piensan de mi. Mi reputación me define.

  Estoy separado de todos los demás. Mi cuerpo me define como ser único.

  Estoy separado de todo lo que me falta en la vida, MÍ espacio vital está desconectado de mis deseos.

  Estoy separado de Dios. Mi vida depende de la evaluación de mis méritos por parte de Dios.

1. Definición de ego

Desde una perspectiva espiritual, el ego quiere decir considerarse a sí mismo distinto de los demás y de Dios debido a la identificación con el cuerpo físico y las impresiones que existen en varios centros del cuerpo sutil. Resumiendo, el ego es llevar nuestra vida pensando que nuestra existencia se limita a nuestros 5 sentidos, mente, e intelecto e identificarnos con ellos en varios grados.

Según la ciencia de la Espiritualidad, nuestro verdadero estado de existencia es la identificación con el Alma o principio de Dios en nuestro interior y vivir nuestro día a día con esta conciencia. Como el principio único e idéntico de Dios existe dentro de todos, desde una perspectiva espiritual hay unidad en toda la Creación.

Sin embargo, dependiendo del nivel de nuestro ego, nos identificamos con el principio de Dios en nuestro interior, es decir el Alma, en diferentes niveles. Si nuestro ego es alto, nos identificamos menos con el Alma o con el principio de Dios en nuestro interior.

2. Qué es el ego desde una perspectiva psicológica

En términos sencillos, se puede definir el ego como orgullo sobre uno mismo. Pensamientos tales como “mi cuerpo y mente”, “mi intelecto”, “mi vida”, “mi riqueza”, “mi esposa e hijos”, “yo debería ser feliz”, etc. proceden sólo del ego.

Ego, conciencia de sí mismo, orgullo, presunción y ‘yoísmo’, son palabras que se relacionan con la palabra ‘ego o aham’ pero en un plano psicológico.

3. Imagen sutil de una persona que tiene ego

La siguiente es una imagen sutil de una persona con ego. Ha sido dibujada por una aspirante de la SSRF con un sexto sentido, percepción extrasensorial o PES muy avanzado. La cobertura oscura que se ve alrededor del Alma es el ego de la persona. Como el ego de esta persona es alto no se identifica con el Alma. Debido al ego se ha acumulado una cobertura de energía negra a su alrededor. También cuando nuestro ego es elevado, el flujo de gracia desde Dios queda bloqueado.

En psicología, yo o ego (del latín), se define como la unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio; es, pues, el punto de referencia de todos los fenómenos físicos.

El yo es un término difícil de definir dadas sus diferentes acepciones. A lo largo de la historia su definición se ha relacionado con otros términos como psique, ser, alma o conciencia. Pero una aproximación académica exigiría hacer precisiones según la disciplina desde la que se enuncie. El estudio del yo puede decirse que abarca, disciplinas de orientación biológica, (psicobiología, neurobiología, Neuropsicología etc) tanto como disciplinas de corte filosófico y humanista. El término yo desde una aproximación académica se relacionaría con términos como conciencia y cognición.

La pregunta por el que es exactamente el yo es quizá una de las preguntas fundamentales del hombre y no sólo ha sido enunciada en la ciencia sino en diversos sistemas religiosos y espirituales a lo largo de la historia.

El Yo en la lingüística

Para el lingüista Émile Benveniste El yo puede ser entendido también a nivel del discurso. El yo es el pronombre básico que indica persona (yo/tu) y solo puede ser definido y existente en una instancia discursiva y en relación con un otro.Según Benveniste, "Yo puede identificarse solamente por el ejemplo de discurso que lo contiene" y, simétricamente se definiría Tú como "el individuo al que se habla en el ejemplo actual del discurso que contiene la muestra lingüística tú".

El yo en la antropología

En antropología su uso designa el yo desde cuyo punto de vista se consideran las relaciones de parentesco o filiación.

El Yo según el Psicoanálisis

Según Sigmund Freud, desde el psicoanálisis el Yo es la instancia psíquica que une el Ello con el mundo exterior y hace de puente entre el Ello y el Superyo. Resulta de la diferenciación que el contacto con la realidad exterior impone al Ello (estructura psíquica primitiva). De hecho es un sistema de adaptación a la realidad.

El Yo según la Psicología analítica

Según Carl Gustav Jung, desde la Psicología analítica el Yo es el punto focal de la conciencia. Es el portador de nuestra conciencia consciente de existir, así como el sentimiento permanente de identidad personal. Es el organizador consciente de nuestros pensamientos e intuiciones, de nuestros sentimientos y sensaciones. Es el portador de la personalidad. El Yo surge del sí-mismo y desempeña papeles de crucial importancia. Percibe significados y evalúa valores, actividades que favorecen la supervivencia y hacen que la vida valga la pena vivirse y encontrarle sentido.

El Yo en la filosofías místicas orientales

En las filosofías místicas orientales, particularmente en el budismo se considera al yo como una ilusión. El yo se presenta como un velo de la mente que induce al sujeto a identificarse con su experiencia provocándole sufrimiento. El Budismo también contrasta fuertemente con otras religiones porque no afirma la existencia del alma, ni de un "sí mismo" o "yo" duradero en el ser.

Debates en torno a la idea del Yo

Dentro de la ciencia existen corrientes fundamentadas en posturas filosóficas como el materialismo eliminativo que no toman al yo como un objeto de estudio científico valido, por no contar con correlatos físicos o neurobiológicos exactos que sustenten la existencia de dicha instancia. Otras posturas como el emergentismo considera el yo como un objeto de estudio valido el cual es un producto emergente de las funciones del organismo biológico en interaccion con su medio.

Ello, Yo y Superyó

Ello, Yo y Superyó o Id, Ego y Superego, son conceptos fundamentales en la teoría del psicoanálisis con la que Sigmund Freud intentó explicar cómo funciona la mente, sugiriendo que tiene una estructura particular. Propuso que está dividida en tres partes: el Ello, el Yo y el Superyó.

Conceptos fundamentales

Conceptos Fundamentales dentro de la teoría de Sigmund Freud son:

El Ello: impulsos, deseos, desbalances.

El Yo: balance. Logra satisfacer las necesidades principales como el hambre, sueño, sed y se incluye sexo (dentro de parámetros sociales).

El Superyó: moral, conciencia, reglas sociales, lo que uno hace en su sociedad.

La idea general de que la mente no es algo homogéneo, sigue influyendo en muchas personas fuera del mundo de la psicología. Pero también son muchos los que han rechazado la teoría de que la mente se divide en estos tres componentes. Esta teoría fue construida sobre la premisa de que las necesidades o impulsos inconscientes, especialmente los impulsos biológicos y sexuales, son la parte central de la motivación de la personalidad humana. Freud planteó que los problemas de los enfermos mentales solían tener como causa los deseos y fantasías reprimidos e inconscientes de naturaleza sexual, socialmente inaceptables. Los papeles específicos desempeñados por las tres entidades no siempre son claros y se mezclan en muchos niveles. La personalidad consta según este modelo de fuerzas diversas en conflicto inevitable.

Ello o Id

El Ello (id) es la parte primitiva, desorganizada e innata de la personalidad, cuyo único propósito es reducir la tensión creada por pulsiones primitivas relacionadas con el hambre, lo sexual, la agresión y los impulsos irracionales. Comprende todo lo que se hereda o está presente al nacer, se presenta de forma pura en nuestro inconsciente. Representa nuestros impulsos, necesidades y deseos más elementales. Constituye, según Freud, el motor del pensamiento y el comportamiento humano. Opera de acuerdo con el principio del placer y desconoce las demandas de la realidad. Allí existen las contradicciones, lo ilógico, al igual que los sueños. Representa la necesidad básica del ser de cubrir sus necesidades fisiológicas inmediatamente y sin considerar las consecuencias. La necesidad de obtener comida, la agresividad, así como la búsqueda del sexo, son respuestas del Ello a diferentes situaciones. Es decir, es el inconsciente. (El Ello no es sinónimo de inconsciente).

El Ello está en una relación estrecha y conflictiva con las otras dos instancias, el Yo y el Superyó, que se forman a partir de la interacción con el medio social (Realidad) y de la decantación del Complejo de Edipo, respectivamente.

Para Freud, la mayor parte del Ello es desconocida e inconsciente. Reservorio primero de la energía psíquica, representa la arena en la que se enfrentan pulsiones de vida (Eros) y de muerte (Thanatos). La necesidad imperiosa de la satisfacción pulsional rige el curso de sus procesos. Sus contenidos inconscientes son de diferentes orígenes. Por una parte, se trata de tendencias hereditarias, de determinaciones innatas, de exigencias somáticas, y, por otra parte, de adquisiciones, de lo que proviene de la represión. De forma sucinta, se puede definir al Ello como el reservorio pulsional del hombre. La conquista del Ello, ese núcleo de nuestro ser, para Freud, es facilitada por el psicoanálisis a través del método de la asociación libre.

Yo o Ego

El Yo (Ego) tiene como fin cumplir de manera realista los deseos y demandas del Ello con el mundo exterior, a la vez conciliándose con las exigencias del Superyó. El Yo evoluciona según la edad y sus distintas exigencias del Ello actuando como un intermediario contra mundo externo. El yo sigue al principio de realidad, satisfaciendo los impulsos del Ello de una manera apropiada. Utiliza razonamiento realista característico de los procesos secundarios que se podrían originar. Como ejecutor de la personalidad, el Yo tiene que medir entre las tres fuerzas que le exigen: el mundo de la realidad, el Ello y el Superyó, el yo tiene que conservar su propia autonomía por el mantenimiento de su organización integrada. Yo significa yo en latín; (La palabra alemana original que Freud había aplicado era Ich). Aunque en sus escrituras tempranas Freud comparó el Yo con nuestro sentido del uno mismo, en adelante comenzó a retratarlo más como un sistema de funciones psíquicas tales como realidad-prueba, defensa, síntesis de la información, funcionamiento intelectual, memoria y similares. Es la conciencia propiamente dicha. Es el ente que actúa como regulador entre las demandas del Ello y del Superyó. Se basa en un concepto realista del mundo para adaptarse al mundo.

Casi ejemplificado como un poder o una persona dentro de la mente, que nos presta atención en todo momento, incluso en nuestras acciones más íntimas, esta observación no es lo mismo que una persecución, pero no esta muy lejos de serlo. Todas las acciones ejecutadas, son analizadas por el Yo y a menudo se les comunica los resultados: “ahora debe decir esto…”, “ahora deberá salir”. Amenazando con el castigo en caso de incumplimiento. El Yo, en su observación nos permite reconocer las acciones que realizamos, la oportunidad de elegir el camino a seguir, y razonar los impulsos que realizábamos con tal de no ceder lugar a la liberación libidinosa, y velar por la integridad general de la realidad. Es el primer paso del reconocimiento, para afrontar las alegrías, culpabilidad o castigo que conlleve. Siento la tentación de hacer algo que me va a producir gran placer; una vez reconocido y razonado esta situación, podré abstenerme de hacerlo basándome en que mi conciencia no me lo permite. O me dejo persuadir por el placer, ignorando la voz de mi conciencia; pero una vez hecho, se me castiga con reproches y remordimientos establecidos por el Superyó.

Superyó o Superego

El Superyó (Superego) es la parte que contrarresta al Ello, representa los pensamientos morales y éticos. Consta de dos subsistemas: la Conciencia y el Ideal del yo. La conciencia se refiere a la capacidad para la autoevaluación, la crítica y el reproche. El Ideal del yo es una de conductas aprobadas y recompensadas. Es la fuente de orgullo y un concepto de quien pensamos deberíamos ser.

Es la expresión interna del individuo con relación a la moral de la sociedad. Se refiere a la fuerza que induce al individuo a seguir los códigos éticos de conducta impuestos por la sociedad en la que se encuentra. Freud considera la conciencia moral, la autoobservación, la formación de ideales, como funciones del Superyó. Actúa en contraposición directa a los impulsos del Ello.

El Superyó se forma en la fase Edipica, por la introyección de las normas paternas. Según Freud, la formación del Superyó es correlativa de la declinación del Complejo de Edipo: el niño renunciando a la satisfacción de sus deseos edípicos marcados por la prohibición, transforma su catexis sobre los padres en identificación con los padres, interioriza la prohibición. La renuncia de los deseos edípicos amorosos y hostiles (Edipo Completo) se encuentran en el origen de la formación del Superyó, el cual se enriquece según Freud por las aportaciones ulteriores de las exigencias sociales y culturales.

La psicología del Yo

Después de Freud, un número de teóricos psicoanalíticos prominentes comenzaron a trabajar sobre la versión funcionalista del Yo de Freud. El mayor esfuerzo fue puesto en detallar las varias funciones del Yo y cómo se deterioran en psicopatología. Varias funciones centrales del Yo-realidad: impulso-control, juicio, está probado que afectan la tolerancia, la defensa, y el funcionamiento sintético. Una revisión conceptual importante a la teoría estructural de Freud fue hecha cuando Heinz Hartmann discutió que el Yo sano incluye una esfera de las funciones autónomas del mismo que son independiente del conflicto mental. La memoria, la coordinación motora, y la realidad-prueba, como ser, pueden funcionar sin la intrusión del conflicto emocional. Según Hartmann, el tratamiento psicoanalítico apunta a ampliar la esfera sin conflicto del funcionamiento del Yo. Haciendo así pues, que el psicoanálisis facilite la adaptación, es decir, una regulación mutua más eficaz de Yo y del ambiente.

David Rapaport sistematizó el modelo estructural de Freud y las revisiones de Hartmann. Rapaport discutió que el principio central de la teoría freudiana era que los procesos mentales son motivados y formados por la necesidad de descargar la tensión. El trabajo de Freud que clarificaba Rapaport retrató la mente según lo dividido en impulsiones y estructuras. Las impulsiones contienen la energía del líquido que impulsa una descarga rápida con la satisfacción inmediata de deseos. Debido a que es raro que los deseos puedan ser satisfechos inmediatamente en la realidad, la mente desarrolla la capacidad de retrasar la satisfacción, o bien, la alcanza a través de los desvíos o sublimaciones. Por lo tanto, la energía de la impulsión es contenida por las estructuras mentales relativamente estables que abarcan al Yo. Rapaport definió las estructuras como organizaciones mentales con un índice de cambio lento, lento en comparación con las demás impulsiones de energía.

Arlow y Brenner discutieron que la teoría anterior de Freud de los sistemas conscientes, preconscientes, e inconscientes de la mente deben ser abandonados, y el modelo estructural debería ser usado como la única teoría psicoanalítica de la mente.

Los autores psicológicos del Yo recientemente se han acercado en un número de direcciones diferentes. Algunos, tales como Charles Brenner, han afirmado que el modelo estructural debe ser abandonado y los psicoanalistas deben centrarse exclusivamente en conflicto mental que entienden y tratan. Otros, tales como Frederic Busch, han sofisticado cada vez más el concepto del Yo.

La psicología del Yo se confunde a menudo con la psicología del uno mismo, que acentúa la fuerza y la cohesión del sentido de una persona consigo misma. Aunque algunos psicólogos del Yo escriben sobre el uno mismo, distinguen generalmente a uno mismo del Yo. Definen el Yo como una agencia abarcativa de las funciones mentales, mientras que el uno mismo es una representación interna de cómo una persona se percibe. En la psicología del Yo, el énfasis se pone en entender el funcionamiento del Yo y sus relaciones conflictivas de la identificación, el Superyó, y la realidad, más que al sentido subjetivo de uno mismo.

Egoísmo moral

El egoísmo moral, o egoísmo ético, es un doctrina ético filosófica que afirma que las personas deben tener la normativa ética de obrar para su propio interés, y que tal es la única forma moral de obrar, sin embargo permite realizar acciones que ayuden a otros, pero con la finalidad que el ayudar nos dé un beneficio propio tomándolo como un medio para lograr algo provechoso. Afirma que la validez de una teoría o praxis se encuentra en su aportación directa a la edificación positiva y responsable del yo o desarrollo personal.

El egoísta moral se basa en la afirmación de sí mismo; que lo convierte en su propio soberano al volverlo consciente de su realidad moral y personal. La realidad es la de su propia existencia y su vivir en una realidad determinada, que si cada persona se preocupa por cumplir sus intereses individuales estaremos mejor en conjunto. Está vinculado a la dimensión moral de formas de subjetivismo o solipsismo radical.

Responsabilidad con uno mismo y el otro

El (o la) egoísta moral debe entonces poseer una moral que lo haga responsable de ejercer su poder volitivo para su propio beneficio, con sus debidas consecuencias en todo ámbito de la vida. Esta visión del egoísmo ve en el otro a una persona, igual de egoísta e interesada en sí misma que él, con igual capacidad de gobernarse responsablemente que la que uno tiene, por lo que su actitud en nada impide la cooperación mutua o el compromiso voluntario, si es con ello se alcanza un mayor desarrollo individual.

Lógica privada y autoedificación

El sentido del yo y sus intereses sólo pueden ser determinados o interpretados por el yo mismo; dentro de esta lógica se encuentra el principio de acción moral del egoísta. Frases como lo personal es lo real de Soren Kierkegaard o mi causa es lo mío de Max Stirner reflejan este criterio. La base para juzgar el beneficio propio es el nivel de edificación o desarrollo personal que produce a nivel material, intelectual y emocional.

La edificación de uno mismo es el resultado y el objetivo del ejercicio responsable de la soberanía individual cuando a través de ésta se logra autodeterminación y autorrealización. Esta actitud ética del egoísta moral, ha sido explicada por medio de figuras identitarias como: el único o el subjetivo

Tipos de egoísmo moral

Tres diferentes formulaciones del egoísmo ético o moral se han identificado:

Individuales. Un egoísta ético individual celebraría que todas las personas deben hacer lo que les beneficia.

Personales. Un egoísta ético personal afirma que él debe actuar según su propio interés, pero no hace aseveraciones acerca de lo que los demás deberían hacer.

Universales. Un egoísta ético universal argumentan que todo el mundo debe actuar de una manera que sea en su propio interés.

Una filosofía que sostiene que uno debe ser honesto, justo, benévolo, etc, porque esas virtudes le sirven al beneficio de uno mismo es egoísta, sostener que debería practicar esas virtudes por razones que no sean de interés propio no es egoísta en absoluto.

Argumentos a favor del egoísmo ético

La mayoría de quienes apoyan el egoísmo ético piensan que la verdad es muy obvia y por lo tanto no se necesitan argumentos que lo comprueben. Generalmente se usan tres líneas de razonamiento a su favor:

El argumento de que el altruismo es contraproducente.

Cada uno de nosotros conocemos perfectamente nuestros deseos y necesidades y sabemos que es lo que nos hará feliz y como llevarlo acabo. De igual manera se conoce los deseos y necesidades de los demás pero imperfectamente, por lo tanto es razonable que al tratar de ayudarlos se termine haciendo más mal que bien, es decir, en vez de ayudar se perjudica al otro sin llegar a cubrir ni una mínima parte de sus necesidades y mucho menos de sus deseos.

El ofrecer caridad, es dejar que una persona deje de ser independiente y hacerla dependiente de otra., es como decirles que no son completamente capaces para poder sobrevivir y en ves de agradecer, se sienten resentidos por la ayuda ofrecida. Al estar al pendiente del bienestar de los demás es una invasión a su privacidad. Si cada persona se preocupara por sus propios intereses, habría un mejoramiento en la sociedad. Como dice Robert G. Olson en su libro The Morality of self-interest(1965): “ Es mas probable que el individuo contribuya al mejoramiento social cuando procura racionalmente sus mejores intereses de largo plazo”.

La ética del ”altruismo” es algo destructivo para la sociedad.

El altruísmo provoca que se abandonen sueños, proyectos, etc., sacrificando la vida para salvar a otras personas. Por lo tanto en la ética del “altruismo”, la vida de un individuo o los intereses propios no tienen valor y se debe estar dispuesto a hacer un sacrificio para salvar a otros.

Sin embargo en el egoísmo ético cada persona debe ver por su propio bien, se le da un valor fundamental al individuo.

El egoísmo ético es compatible con la moral del sentido común.

Consiste en obedecer ciertas reglas: cumplir promesas, no mentir, no dañar, etc. todos estos deberes u obligaciones derivan a un fin común, el cual es el interés propio.

El principió del egoísmo ético conduce a una regla de oro del axioma de no-agresión: no debes “hacer a los demás” lo que no quieras que te hagan por que si no lo haces, los demás muy probablemente” te lo harán. Así que se debe de seguir ciertas normas u obligaciones donde no se debe dañar a otros para un fin o interés propio.

Argumentos en contra del egoísmo ético

Se afirma que el egoísmo ético no puede resolver conflictos de interés. Kurt Baier, escritor del libro The Moral Point of View (1958) dice que el egoísmo ético no puede ser correcto porque no puede dar soluciones a los conflictos de interés. Es decir, si nosotros sólo tomáramos en cuenta intereses propios, nunca aceptaríamos que éstos quedaran arruinados, por lo tanto, no podría haber soluciones morales a problemas de intereses. Sin embargo y, como respuesta, los partidarios del egoísmo ético afirman que el acuerdo pacífico o negociación que permite solucionar un conflicto de interés, puede ser benéfico para todos los egoístas involucrados. El dilema del prisionero, en teoría de juegos, muestra que aun cuando las actitudes cooperativas puedan suponer un sacrificio inmediato de intereses individuales, a largo plazo la cooperación beneficia a todas las partes. En resumen, autores como David Gauthier, autor de La moral por acuerdo (Gedisa, Barcelona, 1994), responden a las críticas contra el egoísmo moral afirmando que la solución de conflictos de interés puede explicarse por interés.

Conciencia

La conciencia o conciencia, del latín conscientĭa (propiedad del espíritu de reconocerse como sujeto de sus atributos), es definida en general como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. "Conscientĭa" significa literalmente "con conocimiento" (del Latín: cum scientĭa). En la especie homo sapiens, la conciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados. La conciencia puede también ser definida como el estado cognitivo no-abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos denominados realidad. La conciencia requiere del uso de los sentidos sensoriales organolépticos como medio de conectividad entre los estímulos externos y sus asociaciones.

Está demostrado científicamente que animales pertenecientes a otras especies diferentes a la nuestra (homo sapiens) también tienen conciencia sensitiva y que el ser humano tiene conciencia sensitiva y abstracta.

Confusión

Hay confusión en los términos conciencia y conciencia, cuando en un principio son originados del latín conscientia. La confusión se origina por el uso moral del concepto 'conciencia' y el uso cognitivo de consciencia.

En otras épocas y otras culturas se ha identificado a la conciencia, con la voz de los dioses, el corazón (me lo dice el corazón), el deja vu, la premonición, la precognición, el mundo mágico, el Espíritu Santo, el subconsciente, el alma, los mensajes de: la Virgen María, los ángeles, los espíritus de los muertos. El encasillamiento de la palabra conciencia a su significado religioso, o moral en las religiones cristianas, mayoritarias para el mundo hispánico, ha influido también.

Cognición: El uso de "consciencia" como algo opuesto a inconsciente o subconsciente, para nombrar a determinadas funciones de la mente, sobre todo las relativas al raciocinio o entendimiento. Así, se habla de estar consciente en oposición a perder el sentido, o de estados de consciencia. Es uno de los nombres de la psiquis (ver). En este sentido, la neuropsicología o la biopsicología usan el término consciencia para hacer referencia al grado de activación nerviosa en el cerebro y, como consecuencia, alteración del estado cognitivo en su sentido cuantitativo.

Ser

Ser es el atributo filosófico que se le adjudica a una entidad capaz de definirse a sí misma frente a un medio.

Dinámica de sistemas

Ser desde el punto de vista de la dinámica de sistemas, es el objeto capaz de evaluar las transacciones de cargas entre el medio y el sistema que es capaz de observarse a sí mismo. Esta interacción realimenta la organización de manera que dota de capacidades adaptativas al sistema que se le asigna la categoría de ente.

Esquemas filosóficos

Generalmente se ha considerado al término ser como un sinónimo de entidad o ente, en tanto que sería una cosa que posee existencia y autonomía. ente: (del latin ens,entis,participio presente del verbo esse, ser o existir) las anomalias del verbo ser (uso infinitivo como participio,empleo de otro infinitivo) fueron notados por los gramaticos de fines del s. XVII y principios del s.XVIII y determinaron que ser debe entenderse como infinitivo que expresa un acto y crearon el participio presente ente(ablativo latino ens). pero esta norma no paso al lenguaje corriente: solo se atuvieron a ella los eruditos. en filosofia es aun comun ver cometer la incorreccion de llamar ser a un sujeto que en realidad es un ente.

Según Martin Heidegger, esto es uno de los mayores errores en la historia de la Filosofía. En efecto, este filósofo define a la Metafísica como el olvido del ser.

Según Parménides lo define como lo que hay o existe, en general. Todo lo opuesto a la nada

Según Platón es propiamente la idea.

Según Aristóteles fijó su sentido, para la filosofía occidental, en lo más íntimo de todo lo que existe: Todo es pero no del mismo modo, ampliando a Parménides.

Considerando los distintos puntos filosóficos, se puede observar como Aristóteles establece la base en el propio conocimiento, que al ser expresado, se organizan por predicados que se divulgan desde un sujeto con su significado propio (como concepto por intuición de lo real, como un atributo del sujeto de la oración. Otras ideas entienden esto como que el ser se predica por analogía, siendo su predicación propia lo que le corresponde a la sustancia primera que únicamente puede realizar la función de sujeto de la oración y, secundariamente por analogía puede predicarse a los accidentes. Sustancia y accidentes constituyen los contenidos que se pueden predicar del ser, según las categorías.

Esquemas lingüísticos

Ahora bien, ¿qué se deber entender entonces por ser? Ser es, ante todo, lo que se expresa mediante el modo infinitivo de un verbo; el verbo que designa aquello que hace que todas las cosas sean, y sean lo que son, pero él mismo, por ser infinito y no tener límites es un horizonte pero no es ningún ente, no es ninguna cosa. Además, según el mismo Heidegger, ser es tiempo, precisamente porque las cosas que son no permanecen, sino que se dan en un horizonte temporal.

Contrastes

Para entender el concepto de ser es necesario contraponerlo con el concepto de ente (o cosa que es). En efecto, "ser es siempre el ser de un ente" (Cf. Ser y Tiempo), pues no hay seres por si solos, sino que el ser se da siempre en un ente que es. Pensemos, por ejemplo, que una persona (un ente) puede ser muchas cosas: puede ser un profesor, puede ser un sacerdote, puede ser un hijo... y todo se remite al mismo ente, por esto es que ser y ente no son lo mismo.

Entonces podemos concluir que ser hace referencia a los modos[1] que tiene el ente de darse en el mundo. De ahí que Aristóteles dijera en su Metafísica (Libro VII) que "ser se dice de muchas maneras".

Ser y categorías

En el libro VI de la Metafísica, Aristóteles afirma que ser se dice de muchas maneras: se dice de acuerdo con las categorías (que son la entidad, el lugar, el tiempo, el padecimiento, entre otras), pero también se dice del accidente, del acto, de la potencia, de la verdad y de la falsedad (que vendría siendo no-ser).

Posteriormente, este filósofo va a considerar que debido a esa multiplicidad de sentidos, no se puede preguntar ¿qué es ser?, pues debemos precisar bien el término por el que preguntamos y, si hay una ciencia que estudie el ser, cuál es el objeto que estudia. Entonces, Aristóteles observa (Libro VII) que todos los sentidos en los que se dice ser están referidos a la substancia, que es fundamento de todo. En efecto, de la substancia decimos que está en tal lugar, que tiene tal color, que padece tal cosa, y todo lo decimos que es o bien es una entidad o bien está referido directamente a ella. Por eso, Aristóteles propone que en vez de preguntarnos por qué es el ser, debemos preguntarnos por qué es la entidad.

El olvido del ser en la metafísica

No obstante, después de Aristóteles el ser cayó en el olvido, según Martin Heidegger. El término "olvido del ser" es usado por este filósofo para explicar que, en la historia de la metafísica posterior a Aristóteles, ser y entidad se confundieron, pues se los tomaba como sinónimos, por lo que, en efecto, el ser se olvidó. El problema de considerar al ser como una entidad más (o incluso como la entidad: como Dios) es que lo cosifica, esto es, se lo toma como una cosa, cuando el ser, precisamente, no es una cosa. Así pues, nunca se lo estudió correctamente, lo cual llevó a equívocos. Pensemos que, por ejemplo, el correr no es una cosa, sino una acción, y que sería muy equivocado tomarlo como una entidad. Lo mismo pasa con el ser.

El álter ego puede ser una persona real o ficticia, independientemente de esto, nos identificamos con nuestro álter ego, sentimos absoluta confianza y en cierta forma nos idealizamos en esa “persona”.

Origen del término “alter ego”

En la década de 1730 se realizaron estudios utilizando la hipnosis para separar lo que entonces se denominó “el otro yo”.

Estos experimentos realizados por Anton Mesmer determinaron que las personas cuando estaban en estado de vigilia actuaban de forma diferente a cuando estaban hipnotizados.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando se acuño el término “alter ego” al describirse por primera vez el trastorno de identidad disociativo, conocido inicialmente como trastorno de personalidad múltiple.

Es importante destacar que tener un alter ego no implica padecer el trastorno de identidad disociativo.

De hecho, la principal diferencia estriba que normalmente quienes tienen múltiples personalidades no están plenamente conscientes de esas personalidades, mientras que quienes tienen un alter ego no solo están conscientes sino incluso se podría decir que definen y se trabajan esa forma de actuar o alter ego por voluntad propia.

El concepto del alter ego y el autoconocimiento

Gran parte de la evolución que una persona pueda tener en su autoconocimiento se origina en el concepto desarrollado por el psicólogo Roberto Assagioli en el que se dice que todos tenemos un YO de rango o preponderancia superior al resto de papeles que asumimos o hemos asumido en nuestra vida.

Bajo este YO existen los diferentes alter egos o sub-personalidades que podemos asumir a lo largo de nuestras vivencias o bien como producto de la educación que recibimos a lo largo de la vida.

Algunos de estos “alter-egos” o sub-personalidades son bastante universales, papeles que todos o casi todos asumimos en determinadas circunstancias de la vida, por ejemplo, el papel de protector, el de controlador, el de héroe, el de víctima, etc.

¿Es necesario tener un alter ego?

Si te preguntara si sabes quien es Sasha Fierce probablemente tu respuesta sería negativa, y aún te asombraría más saber que es el alter ego de una artista tan reconocida como Beyoncé.

Si esta persona tiene un alter ego entonces no será tan malo tenerlo, de hecho todos en cierta forma necesitamos desarrollar alter egos que nos permitan vivir de una forma más plena.

¿Por qué más plena? Es sencillo, un alter ego te permite expresarte de una forma tal que no te sentirías cómodo expresándote con tu propio yo.

¿Se puede crear un alter ego?

La respuesta a esta pregunta es sí, de hecho la mayoría de los alter egos son desarrollados conscientemente aunque claramente influenciados por las experiencias vividas y las circunstancias que nos rodean.

Los pasos para crear un alter ego son:

  1. ¿Para qué quieres tener un alter ego? ¿Solo por divertirte o por un propósito importante para ti? Algunos de los propósitos más usuales son para proteger la privacidad o para proyectar una personalidad diferente a la propia. Siempre y cuando no pierdas de vista la realidad, puedes crear el alter ego que quieras.
  2. Define la personalidad de tu alter ego. Normalmente los alter egos tienen características diferentes a los de la personalidad de su creador.
  3. Crea una apariencia para tu alter ego.
  4. ¿Qué historia tiene tu alter ego? ¿Cuál es su pasado? ¿Cuáles sus proyectos actuales? ¿Cuáles sus ambiciones futuras?
  5. Dale un nombre a tu alter ego.
  6. Asume esa nueva identidad en el contexto que lo quieres desarrollar.
  7. Aunque mantengas tu alter ego por períodos importantes de tiempo, tienes que mantener siempre los pies en la tierra para que no se borren los límites entre tu realidad y tu alter ego.

Precaución con el alter ego

Tener alter egos no es negativo, puede permitir adaptarnos a un medio que no siempre es agradable o no siempre se ajusta a nuestras fortalezas y debilidades como persona.

Sin embargo, partiendo del hecho que el alter ego en cierta forma es una forma de idealizar lo que nos gustaría ser y no somos, o bien cómo nos gustaría actuar pero nuestro propio yo no puede actuar, debemos ser precavidos en no abusar de los alter egos.

Además, el alter ego también puede ser utilizado para garantizar anonimato y entonces se debe prestar atención a no utilizarlos para escapar de una realidad y pretender vivir una vida que no es la propia.

Alter ego en un mundo virtual

La popularización de internet ha hecho más consciente a muchas personas de lo ventajoso que resulta tener un alter ego para poder expresarse más libremente. Es por esta razón que muchas personas se crean alter egos para su funcionamiento en internet.

No todas las personas se inventan nombres o perfiles en las redes sociales para hacer daño a otros, no todos lo hacen por esconderse, también hay quienes se sienten más libres expresándose bajo el anonimato que les proporciona usar otro nombre.

En otros casos, el uso de alter egos en internet se da simplemente porque les permite tener una privacidad que les hace sentirse más a gusto o les permite mantener separada su vida profesional de su vida personal.

Crear un alter ego para tu acción en línea te permite también protegerte contra prejuicios ya sea propios o de otras personas.

Aún más, existen páginas en internet donde puedes crearte una nueva vida en la que puedas controlar tu presente y tu futuro. ¿Es esto sano? Si lo es, siempre y cuando no te impida vivir tu propia vida y te aísle de tu realidad.

¿Y tú qué tipo de alter ego has creado? ¿Qué opinas sobre ellos?


CONCEPTO Y QUÉ ES: ALTER EGO | PSICOLOGÍA.

El alter ego de una persona, en un análisis riguroso, es un "otro yo", otra personalidad de alguien. Esta expresión viene de la Latina 'alter', lo que significa que otros, es decir, una manera diferente me. Puedes encontrar este término en la literatura, ambas interpretaciones de obras literarias, como en la psicología.

Literalmente puede definir la personalidad como la identidad ficticia se esconde o como un artificio del autor de un libro que revela al lector en los zapatos de un personaje, discretamente e indirectos. En General presenta muchas de las características de su creador, que pueden ser descubiertas en un análisis más profundo.

Psicológicamente, esta expresión se refiere a una que se encuentra en la inconsciencia. Este concepto está relacionado a enfrentar el ángulo desconocido de la identidad secreta de una persona, mientras que el ego, en cambio, se define como la fracción de la mente superficial, poblada por ideas, razonamientos, emociones.

Otra connotación del alterego refiere a la existencia de un amigo tan cercano, leal e íntimo, es imposible escapar de él. En el individuo confía y verse reflejado en esta persona. Lo que significa que es capaz de lo eligen su representante, creyendo realmente que actúe como lo haría en ciertas situaciones.

Esta situación es generalmente el medio político, debido a que un gobernante tiene casi siempre como alterego ayudante que predomina entre otros, y que por lo tanto puede manejar con elegancia cualquier tareas que su líder delega, como él mismo.

Cuando otras personas Míranos, percibir a través de los sentidos lo que somos, que fracciona, nos divide, porque entonces es posible encontrar la personalidad y también lo que la persona no revela sobre sí mismo, es decir, su elección de personaje oculto o el alter ego.

Todo el mundo debería, por lo tanto, cada momento, intentar construir otra vez, unir sus rostros distintos y construir un conjunto. ¿Dónde está entonces el alterego, entre estas varias divisiones de la psique. Precisamente en el más profundo ser, generalmente la cara en el que confiar en otras personas.

Varias esferas científicas intentan entender esta instancia psíquica. ¿Física, biología, teología, filosofía y psicología ya han realizado algunos avances en esta dirección, criando siempre la eterna pregunta dirigida por el hombre a lo largo de la historia – quiénes somos nosotros?

En la literatura es posible encontrar varios famosos alteran-egos-Batman, alterego de Bruce Wayne; Hombre araña, Peter Parker alter ego; Hulk, Bruce Banner alter ego; Clark Kent, el alter ego de Superman representa una inversión en la historia de superhéroes, porque en este caso no hay ningún héroe incrustado en un campo común, pero un carácter verdaderamente heroico que se esconde mediante la creación de un ser humano ficticio. Aquí está el periodista que representa el alterego de un héroe y no al revés.

Algunos famosos alter-egos son los escritores relacionados con la polémica Bernardo Soares y Álvaro de Campos, que disputan entre sí mismos la posición del ego alter del poeta portugués Pessoa; Emilia, personalidad oculta de Monteiro Lobato; Gregor Samsa, alterego de Franz Kafka; Tom Bombadil, el secreto de j. r. r. Tolkien, entre muchas otras personalidades.

Definición de Álter ego
El concepto de álter ego es utilizado en nuestro idioma en más de un sentido y así como nos encontramos con referencias extendidas en el lenguaje coloquial también en el ámbito de la psicología dispone de un uso habitual.

A aquella persona sobre la cual se deposita extrema confianza, incluso, por esa gran confianza hasta se la deja que actúe en nuestro nombre y representación, se la suele denominar como álter ego, o en palabras más sencillas y populares, como el otro yo. María es el álter ego de su esposo en el negocio, lo que no hables con él podrás hacerlo del mismo modo con ella.

Por otra parte, el concepto es ampliamente utilizado para denominar al individuo que puede ser real o formar parte de una ficción, y que ya sea por sus rasgos físicos o el carácter que manifiesta, es identificado habitualmente con otro individuo, es decir, cuando dos personas se parecen mucho en comportamientos y conductas y hasta físicamente se dirá que uno es el álter ego del otro.

Ahora bien, cuando trasladamos el concepto que nos ocupa a la psicología nos encontramos con que el mismo se utiliza para denominar una patología habitual de la personalidad, que constituye a propósito un trastorno típico de personalidad.

Esta afección se caracteriza porque el sujeto que la padece dispone de más de una personalidad las cuales actuarán de manera totalmente diversas. Es decir, el otro yo del individuo que sufre este trastorno es diametralmente opuesto a la personalidad original de la persona.
Por ejemplo, una puede mostrarse afable y cálida mientras que otra hostil y muy agresiva.

Para hacer un diagnóstico certero del padecimiento de este trastorno de identidad disociativo o álter ego, las personalidades o personalidad disociada, deberán ejercer el control del comportamiento de la persona de modo habitual, es decir, ser una cuestión recurrente.
Este trastorno suele venir acompañado de una falta de memoria o amnesia.

Cabe destacarse que no se tomará en cuenta esta manifestación si la persona se encuentra bajo los efectos de drogas psicoactivas o padeciendo un cuadro clínico especial.

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